Mentira, no hay trampa.
El día de la primavera, a mi tío más joven, le festejaron de manera sorpresiva, su cumpleaños número setenta. En épocas en que las ausencias, de manera paradójica, ocupan un lugar preponderante, nos permitimos emocionarnos, abrazarnos, recordar y, por supuesto, festejar.
Lejos quedaron las fiestas maratónicas, los bailes de la escoba, las multitudes en donde las sillas nunca eran suficientes, pero hoy somos los que estamos y, a pesar del paso del tiempo, nos permitimos salir de nuestra burbuja y compartir un momento.
Cuando supe que Charly editaba un nuevo álbum, recordé la emoción que me embargaba allá lejos en las vísperas del nacimiento de cada una de sus obras.
Los años 80 de García fueron un gol de Maradona a los ingleses cada año, “Yendo de la Cama al Living”, “Clics Modernos”, “Piano Bar”, “Parte de la Religión”, “Como Conseguir Chicas”, “Filosofía Barata y Zapatos de Goma”, en el medio, una joya junto a Pedro Aznar, “Tango”.
Cuando comenzaron los 90, nuestro líder carismático (como le gusta decirle a Samalea) podría haberse quedado en su trono, pero no, siguió siendo una estrella de rock, asistimos absortos a su transformación, dejamos de ser su fan para convertirnos en aliados, ese sonido prolijo y perfecto al que nos tenía acostumbrados mutó en grabaciones sobre grabaciones, el tan mentado “Constant Concept”.
De esa era turbulenta salió una verdadera gema conocida como “La Hija de la Lágrima”, luego el famoso “Say No More”, álbum que reemplazo a Charly, los jóvenes de los 90 (los jóvenes de ayer) se empezaron a referir a nuestro héroe nacional con el nombre de su octavo disco.
A título personal, esa era de Charly me resultó tortuosa, se ha escrito mucho al respecto, libros como los de Sergio Marchi “No Digas Nada” los 3 de Fernando Samalea (por suerte hay un cuarto en camino) los de Roque Di Pietro “Esta Noche toca Charly”, se acercan con bastante precisión a ese momento del artista. Mi mero aporte es un recital en el Teatro Opera en la presentación de “Say No More” recital que no terminó, y me retiré llorando, porque tenía miedo por la salud de nuestro ícono, pero luego entendí que Charly siempre vuelve.
Vinieron muchos álbumes más, particularmente a mi me gustó mucho “Influencia”, y en cada uno se percibe el genio de Garcia, no de manera exuberante como en los 80, tampoco se preocupó demasiado en mostrar algo que no es.
El Charly de hoy es este, con la llegada de la IA podría haber producido la voz del García que quisiese, sin embargo canta con la voz que tiene, algún purista dirá que esta retocada, por eso detesto a los puristas, pero siempre nos conecta de alguna manera a su genio, a los que fue, a lo que es, a lo que será, grabó un disco porque quiso hacerlo, no se queda “Mirando las nuevas olas” cuando ya es parte del mar, elige arriesgar, elige el sonido de la época de “Say No More” nos regala gemas como “Yo ya se”, nos conmueve con “La pelicana y el Androide” en donde podemos volver a escuchar a Luis, nos demuestra que sigue sintonizando como nadie la Antena de nuestro controvertido país cuando reedita “Juan Represión”. Es demasiado lo que nos ha dado Charly, demasiado, nunca me alcanzará la vida para agradecerle tanto.
El día de la primavera, a mi tío más joven, le festejaron de manera sorpresiva, su cumpleaños número setenta. En épocas en que las ausencias, de manera paradójica, ocupan un lugar preponderante, nos permitimos emocionarnos, abrazarnos, recordar y, por supuesto, festejar.
Lejos quedaron las fiestas maratónicas, los bailes de la escoba, las multitudes en donde las sillas nunca eran suficientes, pero hoy somos los que estamos y, a pesar del paso del tiempo, nos permitimos salir de nuestra burbuja y compartir un momento.
Cuando supe que Charly editaba un nuevo álbum, recordé la emoción que me embargaba allá lejos en las vísperas del nacimiento de cada una de sus obras.
Los años 80 de García fueron un gol de Maradona a los ingleses cada año, “Yendo de la Cama al Living”, “Clics Modernos”, “Piano Bar”, “Parte de la Religión”, “Como Conseguir Chicas”, “Filosofía Barata y Zapatos de Goma”, en el medio, una joya junto a Pedro Aznar, “Tango”.
Cuando comenzaron los 90, nuestro líder carismático (como le gusta decirle a Samalea) podría haberse quedado en su trono, pero no, siguió siendo una estrella de rock, asistimos absortos a su transformación, dejamos de ser su fan para convertirnos en aliados, ese sonido prolijo y perfecto al que nos tenía acostumbrados mutó en grabaciones sobre grabaciones, el tan mentado “Constant Concept”.
De esa era turbulenta salió una verdadera gema conocida como “La Hija de la Lágrima”, luego el famoso “Say No More”, álbum que reemplazo a Charly, los jóvenes de los 90 (los jóvenes de ayer) se empezaron a referir a nuestro héroe nacional con el nombre de su octavo disco.
A título personal, esa era de Charly me resultó tortuosa, se ha escrito mucho al respecto, libros como los de Sergio Marchi “No Digas Nada” los 3 de Fernando Samalea (por suerte hay un cuarto en camino) los de Roque Di Pietro “Esta Noche toca Charly”, se acercan con bastante precisión a ese momento del artista. Mi mero aporte es un recital en el Teatro Opera en la presentación de “Say No More” recital que no terminó, y me retiré llorando, porque tenía miedo por la salud de nuestro ícono, pero luego entendí que Charly siempre vuelve.
Vinieron muchos álbumes más, particularmente a mi me gustó mucho “Influencia”, y en cada uno se percibe el genio de Garcia, no de manera exuberante como en los 80, tampoco se preocupó demasiado en mostrar algo que no es.
El Charly de hoy es este, con la llegada de la IA podría haber producido la voz del García que quisiese, sin embargo canta con la voz que tiene, algún purista dirá que esta retocada, por eso detesto a los puristas, pero siempre nos conecta de alguna manera a su genio, a los que fue, a lo que es, a lo que será, grabó un disco porque quiso hacerlo, no se queda “Mirando las nuevas olas” cuando ya es parte del mar, elige arriesgar, elige el sonido de la época de “Say No More” nos regala gemas como “Yo ya se”, nos conmueve con “La pelicana y el Androide” en donde podemos volver a escuchar a Luis, nos demuestra que sigue sintonizando como nadie la Antena de nuestro controvertido país cuando reedita “Juan Represión”. Es demasiado lo que nos ha dado Charly, demasiado, nunca me alcanzará la vida para agradecerle tanto.