El Calor de Diciembre
ingresaba de manera cruel por la ventana, el equipo de aire acondicionado
dejaba de funcionar por enésima vez, el clima no se soportaba.
Cerca del mediodía llegó a
la oficina Rubén Palazzo, quien en los 90 había fundado la empresa MISOFT. El
comentario del calor reinante no tardó en llegar por parte de los empleados,
pero Rubén, inalterable, hizo oídos sordos al reclamo.
Por la tarde se llevaría a
cabo una reunión con un potencial cliente, la asistente del CEO, a modo de
sugerencia / reproche le pregunta si no se siente incómodo con el Atuendo,
Rubén estaba vestido de manera formal con un oneroso traje, a lo que el
ingeniero contestó
-
Sabes que pasa,
yo nací con Traje y Corbata.
De carácter irascible,
rayando muchas veces la intolerancia, MISOFT renovaba anualmente su personal, rara
vez despedían a alguien, en general, la gente se terminaba yendo luego de algún
altercado con el CEO de la empresa.
Una vez consumada la partida
de algún integrante de la compañía, organizaba una reunión en la que comenzaba
con las palabras “Esto se veía venir”.
Un verano renunció todo un
sector, sin embargo Rubén permanecía sin inmutarse en su tesitura.
Le gustaba dar las
directivas escribiendo en hojas con su Lapicera de oro en la cual tenía grabada
sus iniciales.
Una mañana al llegar a la
oficina, sin ni siquiera sacarse el saco se detuvo al costado de uno de los desarrolladores de
software y le preguntó
-
Y Vos en que
Andas?
Martín, su víctima de turno,
le comentó en que labor se encontraba, la conversación giraba en torno a las
bondades de la aplicación que Martín estaba diseñando en función de lo
solicitado por Rubén hasta que llegaron a un punto que el CEO espetó
-
Esto está mal
Martín se defendió
comentándole que realizó lo que le había solicitado oportunamente pero Rubén no
entraba en razones
-
Los
requerimientos no pueden estar divididos, que me importa si son de insumos o de
servicios, dijo levantando el tono de voz, a esta altura en la oficina no
volaba ni una mosca. Martín se defendió y le comentó que se lo detalló por
escrito a lo que el CEO replicó
-
Jamás te pude
haber dicho eso, mostrame la hoja en donde te lo escribí
Preso de los nervios Martín
revolvía las hojas pero no lograba dar con la deseada lo que puso más irascible
a Rubén.
Tanto buscar, Martín terminó
encontrando el papel en donde se veía claramente que los requerimientos estaban
divididos, se lo muestra a Rubén y este se queda de pie varios segundos mirando
la hoja hasta que lo miró fijo y le dijo
-
Vos no me
supiste entender

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