viernes, 5 de septiembre de 2014

Nos Viste que llorábamos por Vos.

Emulando al Abierto de Estados Unidos, estábamos jugando al Tenis, a finales de Diciembre, sobre superficie dura, la calle Magallanes.
El calor era asfixiante, pero ahí nos encontrábamos, estoicos, dándole duro a las paletas, de raquetas ni hablar.
En eso llega un amigo, Daniel, cuya tía tenía una franquicia de Cerveza Quilmes, y vaya a saber porque gracia del destino, tenía 5 entradas para La Casona de Lanus, que, para cerrar el año, llevaba a dos de las mejores bandas del momento, Soda Stereo y Virus.
Había muy poco tiempo para cambiarse y salir corriendo a la discoteca, era domingo y los domingos eran de matinée.
Y allá fuimos, en el viejo 281, que nos dejaba en la estación Lanus, a solo metros del evento.
Lo que vino después fue increíble, ver a dos de los mejores exponentes del rock nacional en su esplendor, haber estado allí esa noche, creo que es algo que jamás olvidaremos. Soda acababa de editar Signos, uno de sus mejores vinilos.
Al año siguiente La Disco volvió a cerrar el año con las mismas bandas, solo que cambió el orden, y Soda cerró en lugar de abrir el show.
Recuerdo muchos recitales de Soda a los que asistí, tanto en boliches como en teatros y más luego en estadios, estuve aquella mágica noche del ya mítico “Gracias Totales” el 20 de septiembre de 1997.
La obra de Gustavo decoró mis días, desde lo menos masivo como sus experiencias electrónicas con Plan V hasta, lo que es para mi, su mejor trabajo junto a Soda “Canción Animal”.
Perfeccionista, sofisticado, detallista, dueño de un sonido innovador se va uno de los mejores llevándose un pedazo de nuestra juventud.
Nunca conoceremos que melodía te mantuvo bloqueado por más de cuatro años, pero estoy seguro que dando vueltas por el universo, nos viste que llorábamos, nos viste que llorábamos por vos.

Hasta luego maestro.

miércoles, 16 de abril de 2014

Un Pibe de Saco y Corbata

El Calor de Diciembre ingresaba de manera cruel por la ventana, el equipo de aire acondicionado dejaba de funcionar por enésima vez, el clima no se soportaba.
Cerca del mediodía llegó a la oficina Rubén Palazzo, quien en los 90 había fundado la empresa MISOFT. El comentario del calor reinante no tardó en llegar por parte de los empleados, pero Rubén, inalterable, hizo oídos sordos al reclamo.
Por la tarde se llevaría a cabo una reunión con un potencial cliente, la asistente del CEO, a modo de sugerencia / reproche le pregunta si no se siente incómodo con el Atuendo, Rubén estaba vestido de manera formal con un oneroso traje, a lo que el ingeniero contestó
-          Sabes que pasa, yo nací con Traje y Corbata.

De carácter irascible, rayando muchas veces la intolerancia, MISOFT renovaba anualmente su personal, rara vez despedían a alguien, en general, la gente se terminaba yendo luego de algún altercado con el CEO de la empresa.
Una vez consumada la partida de algún integrante de la compañía, organizaba una reunión en la que comenzaba con las palabras “Esto se veía venir”.
Un verano renunció todo un sector, sin embargo Rubén permanecía sin inmutarse en su tesitura.
Le gustaba dar las directivas escribiendo en hojas con su Lapicera de oro en la cual tenía grabada sus iniciales.
Una mañana al llegar a la oficina, sin ni siquiera sacarse el saco se detuvo  al costado de uno de los desarrolladores de software y le preguntó
-          Y Vos en que Andas?
Martín, su víctima de turno, le comentó en que labor se encontraba, la conversación giraba en torno a las bondades de la aplicación que Martín estaba diseñando en función de lo solicitado por Rubén hasta que llegaron a un punto que el CEO espetó
-          Esto está mal
Martín se defendió comentándole que realizó lo que le había solicitado oportunamente pero Rubén no entraba en razones
-          Los requerimientos no pueden estar divididos, que me importa si son de insumos o de servicios, dijo levantando el tono de voz, a esta altura en la oficina no volaba ni una mosca. Martín se defendió y le comentó que se lo detalló por escrito a lo que el CEO replicó
-          Jamás te pude haber dicho eso, mostrame la hoja en donde te lo escribí

Preso de los nervios Martín revolvía las hojas pero no lograba dar con la deseada lo que puso más irascible a Rubén.
Tanto buscar, Martín terminó encontrando el papel en donde se veía claramente que los requerimientos estaban divididos, se lo muestra a Rubén y este se queda de pie varios segundos mirando la hoja hasta que lo miró fijo y le dijo
-          Vos no me supiste entender






jueves, 10 de abril de 2014

Mi Angel cumple 2

Hoy cumple dos años mi angel, el mejor regalo.
La nena de las sonrisas infinitas, del desenfado, de la mirada inquieta, la que todo lo quiere, la que todo lo hace y todo al mismo tiempo.
Dos años pasaron de aquel mediodia caluroso de abril en el que apareciste con tus ojos picaros a embellecernos la vida a tu mamá y a mi.
Es un privilegio verte feliz, correr hasta agotarte, descubrirlo todo, aprenderlo todo, cada vez que decis papá me llenas el corazón de alegría.
Carezco de originalidad al hablar de sentimientos de un padre hacia una hija, pero hace dos años dejé de ser Jorge para ser el papá de Martina.
Felices dos años de mamá a mi amor, que es la que hizo el esfuerzo esos 9 meses que te llevó en su vientre y te acompaña cada día enseñandote esto que se llama vida.

Felices dos años hija mía, todo lo que hacemos con tu mamá es pensando en vos, así es y así será hasta el ultimo pensamiento.

viernes, 14 de febrero de 2014

Poder de Sintesis

En Diciembre se cumplieron 25 años desde que empecé a trabajar, de tantos años surgen mil anécdotas, propias, escuchadas, distorsionadas y verdaderos mitos que estoy recopilando en un Libro de Cuentos de Oficina que se denominará "Los Psicotécnicos de Mara".
El título del libro, justamente obedece a una anécdota que se verá reflejada en él. De ahí les dejo "Poder De Sintesis" una muy reciente que mis últimos compañeros de oficina rememorarán, teniendo en cuenta que los nombres y situaciones fueron modificadas con la finalidad de no herir suceptibilidades.

Pablo tenía muchas virtudes, pero el poder de síntesis no era una de ellas.
Para informar que iba a almorzar realizaba un parlamento del tipo
-         Perdón por interrumpirles pero procedo a informarles que voy a tomar el período de refrigerio para retomar mis actividades a la brevedad.
De léxico fluido, aunque a veces impostado, su trato con los clientes era cordial y voluntarioso, pero el problema surgía en las reuniones que asiduamente convocaba el presidente de la Empresa, en ellas no calculaba bien el momento en el cual debía quedarse callado, ese desenfreno lo llevaba a pasar malos momentos y prolongar la estadía de los presentes.
Otra característica graciosa de Pablo eran sus pequeños saltitos cuando realizaba alguna consulta, como una danza cambiando de pie pero siempre en el mismo lugar, cuando alguna requisitoria lo descolocaba lanzaba una batería de palabras sin sentido, denotando nerviosismo, que se incrementaba cuando el interlocutor de turno lo miraba con extrañeza.
Alberto Cristiano era uno de los gerentes del principal Cliente que tenía la compañía, cada llamado suyo conllevaba algún inconveniente grave, que ponía de muy mal  talante al presidente de la empresa.
Un día a pocos minutos del mediodía, se comunica con la Empresa el señor Cristiano, al atenderlo, Pablo intenta brindarle una respuesta que evidentemente no satisfizo al gerente, esto generó que, preso de sus nervios, fuera enredando su argumentos de manera tal que Cristiano le solicitó hablar con el presidente.
Conociendo que esto traería sus consecuencias, Pablo llama al CEO de la empresa y le dice

- Ingeniero, le habla Pablo Mareque, le comunico con el señor Cristiano Ronaldo.